miércoles, 23 de junio de 2010

¡Cómo hemos cambiado!

Basta mirar diez años atrás y observar la historia que del SFC se escribía, y de los avatares con los que nuestro inmenso Club debía lidiar: éramos el club que, por orden de nuestro querido e inolvidable Presidente D. Roberto Alés, debía luchar por el ascenso a Primera y sin apenas figura alguna de relumbrón en la que depositar las esperanzas, si acaso, Oliveira y Zalayeta.
Y el temporadón, cuentan las lenguas antiguas (pero menos), fue digno de recuerdo. Fue el SFC del todo a veinte duros que tanta gracia hacía a algunos y que, a la vista de los resultados,y como esperando que la memoria nos falle, hoy pretenden copiar a su manera esos mismos, porque allí donde tanto hubo, hoy apenas o no queda nada, o no estan las arcas para tan alegres dispendios económicos.
Se acabaron los Denilson carísimos y los figurines de época, hoy lo que se lleva de nuevo en otros barrios es fichar barato, con un supuesto conocimiento del campeonato en cuestión y con algún grado de trayectoria que poder aprovechar, independientemente de (y como tratando de ocultar) su origen.
Hoy está de moda fichar descartes o jugadores prescindibles no hace mucho para otros equipos, aunque ese equipo fuese, no el Sevilla F.C., sino el Sevilla Atlético: Salva Sevilla.
A Salva le deseo lo mejor como jugador que ha sido de nuestro Club, y como trabajador de esto del balompié que es y con lo que pretende ganarse la vida.
A quienes le fichan y a quienes les tocan las palmas y/o tienen que soportar, sí o sí, a los que le fichan, les pediría algún tipo de acto de contrición, especialmente en la segunda acepción que recoge el diccionario de la RAE.
Pero eso, me parece, va a ser pedir demasiado, porque esto tiene pinta de alargarse en el tiempo, de obligada reiteración. Tiempo al tiempo...

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